Por Regina Pérez Castillo

Plataforma de Arte Contemporáneo

06.10.2016

El árbol que se desvanece

 

“Save the trees” (“Salvemos a los árboles”) es la famosa consigna que ha marcado el pensamiento y la actividad ecologista en las últimas décadas. Activistas, instituciones implicadas en el tema medioambiental y demás agentes sociales se han dedicado a reiterar este himno macilento que esconde tras de sí enormes incongruencias, convirtiéndolo poco a poco en un canto vacío de espíritu. Ésta es la paradoja que abre Deforestación, el nuevo proyecto que Fran Pérez Rus (Lupión, 1986) ha desarrollado dentro del programa de becas Iniciarte que se exhibe en el espacio Iniciarte Córdoba hasta el 27 de noviembre de 2016.

La lucha entre el capitalismo y la ecología, en este brete nos encontramos. A lo largo de su historia, el ser humano ha fabricado los instrumentos que lo conducirán a su autodestrucción, lo cual ha resuelto el pensamiento ecologista con la siguiente máxima: “deshagámonos de ellos”. Sin embargo, éstos son los mismos instrumentos que sostienen nuestro sistema económico, el capitalismo, la riqueza del Norte y el desarrollismo del Sur. Encontrar un punto intermedio entre ambas orillas se ha convertido en el paradigma de nuestro tiempo y en la matriz de lo que podemos denominar “pensamiento ecologista contradictorio”. Inspirándose en este concepto, Pérez Rus desarrolló Save the Trees (2016), una serie de 5 pirograbados sobre madera de doble dimensión paradójica. Por un lado, encontramos el mensaje o dibujo, que como decía anteriormente, se ha convertido en un lema desespiritualizado e incongruente. Fran evidencia, aún más si cabe, dicha incongruencia haciendo uso de la madera como soporte (recurso natural en vía de extinción) y una técnica conceptualmente agresiva como es el pirograbado (que nos remite directamente a las prácticas pirómanas, a los incendios de los bosques, etc.). “Es como repartir panfletos de papel con un mensaje ecologista: pura contradicción”, explica el artista. Intervienen en estas piezas aspectos sensoriales como la propia textura natural del soporte y el olor a quemado del pirograbado que permanece.

Save the trees es una serie crítica contextualizada en el presente y en la problemática actual, sin embargo, las piezas más interesantes de esta exposición se sitúan en otro tiempo, en un futuro virtual. Fran nos traslada a un mañana distópico, no muy lejano, en el que la naturaleza está a punto de desaparecer, como en la novela de John Christopher, La muerte de la hierba (1976). El miedo a la extinción de las especies vegetales, pero sobre todo la voluntad de que su huella perdure en la historia de la humanidad, llevan al artista a construir 9 modelos de cortezas de árboles en 3D tomados de cortezas de árboles reales (Registros, 2016), una simulación tecnológica con espíritu científico y documental. El proceso creativo de esta serie enlaza, por citar alguna de las experiencias, con la de aquellos científicos y aficionados a la biología, ilustradores muchos de ellos, que a lo largo del siglo XVII se trasladaban a las Islas Mauricio para dibujar a los últimos dodos, especie de ave extinta por causas humanas a finales de ese siglo. Conservamos pocos vestigios de este animal, algún que otro esqueleto y sobre todo, esas ilustraciones. Es la misma necesidad que mueve, cuatro siglos después, a Pérez Rus: un espíritu conservacionista de la memoria natural, de aquel entorno que en algún momento fue nuestro hogar.

Cabe reseñar el medio tecnológico empleado por Fran, pues la reproducción 3D tiene mucho que ver con la técnica que él ha venido desarrollando en su carrera artística: el vídeo mapping. Este tipo de reproducción, tremendamente actual, le permite recrear texturas naturales con un aspecto aséptico y desnaturalizado. Resurge nuevamente la paradoja: un medio artificial que posibilita la conservación de la memoria natural, traduciendo aquello que está vivo en algo inerte y frío. La imbricación de ambos mundos hoy es total.

Las reproducciones de Registros, que se mueven entre lo artístico y lo científico, serán uno de los restos que nos permitan reconstruir nuestro pasado. Pero el artista no se detiene aquí y nos traslada más allá, más al futuro, a ese momento en el que ya han desaparecido las especies vegetales y el ser humano comienza a reconstruirlas a partir de esos vestigios tecnológicos. En este punto temporal se sitúa el último trabajo que cierra la exposición, Deforestación I, II y III (2016), que supone la máxima expresión de lo que el artista quiere transmitirnos. Esta serie está compuesta por tres vídeos (dos en pantalla y uno en proyección) en los que podemos observar la recreación 3D de unos árboles que no existen, que han sido ideados por el artista a partir de su idea de árbol. Con esta actividad puramente imaginativa, Fran nos sitúa en un tiempo en el que ya solo cabe la reconstrucción histórica que no puede atender a su referente real porque ya no existe. He aquí la trágica pérdida que la reconstrucción digital pretende atenuar. La proyección de Deforestación I refleja de manera muy poética lo que ello supone: un árbol que no existe, construido de principio a fin por el artista, cuya copa parece incendiarse o desvanecerse. Suceden ambas cosas: el incendio reducirá a cenizas el árbol, haciéndolo desaparecer (también de nuestra memoria).

Enlace: http://www.plataformadeartecontemporaneo.com/pac/fran-perez-rus-save-the-trees/